Disco destacado

Rolling Blackouts C.F.

Endless RoomsIvy League-Sub Pop-Popstock!, 2022

13. 05. 2022

Bajo

Suscripción

Frenazo en seco pandémico justo cuando estaban a punto de comerse el mundo (y quien dice mundo dice parcela más o menos amplia dedicada al indie trotón y saturada de anzuelos melódicos), giras inexistentes desde 2019, confinamiento en uno de los países más estrictos e inflexibles del mundo… Y ahora esto. Porque también es mala suerte, o planificación pelín chapucera, que Endless Rooms”, el tercer trabajo de los fogosos Rolling Blackouts Coastal Fever, la espita que debía liberar dos años de asfixias y tensiones, haya visto la luz en una de las semanas más disputadas del calendario discográfico. Competencia feroz cortesía de nombres tan ilustres como los de Arcade Fire, Sharon Van Etten, Bad Bunny, Belle And Sebastian o Warpaint, entre otros, que corre el riesgo de acabar eclipsando el retorno de los australianos.

La buena noticia es que los de Melbourne, adalides de ese revival del jangle pop que empezó a gestarse a mediados de la década pasada, compensan con creces su mala fortuna con unas canciones como soles y, sobre todo, con un tercer disco que refuerza la tensión narrativa de una carrera en permanente expansión. De hecho, si hubiese que utilizar un único adjetivo para definir este “Endless Rooms” no habría mejor candidato que “expansivo”. El big bang de Rolling Blackouts C.F. Porque crecen Fran Keaney, Joe White, Marcel Tussie y los hermanos Tom y Joe Russo, y empieza también a desbordarse su ambición. De ahí, claro, el título (Las interminables habitaciones que menciona el título son el reflejo de nuestra pasión por crear mundos distintos en nuestras canciones. Tratamos cada una como si fuera una habitación desnuda que podemos reformar con infinitas posibilidades”, aseguran) y de ahí también un sonido que no ha hecho más que crecer y agrandarse a partir de las plantillas de Hope Downs” (2018) y Sideways To New Italy” (2020).

Ahí está, sin ir más lejos, el avispero de guitarras a caballo entre Television y The Chills; ese aroma cada vez más residual (aunque igualmente reconocible) a lo Go-Betweens; el eco cristalino del indie universitario de los 80; el trote melódico de Vanishing Dots” y el encantado destartalado de Open Up Your Window”… Un poco de R.E.M. por aquí, otro tanto de Broken Social Scene por allá (gloriosa y adhesiva The Way It Shatters”), el ímpetu de los mejores Real Estate reflejándose en Blue Eye Lake”, un sintetizador con cara de pasmo abriéndose camino desde la inaugural “Pearl Like You”...

Sobre el papel puede parecer que no haya cambiado gran cosa, pero lo realmente novedoso, además de los espacios abiertos y unos estribillos cada vez más descomprimidos, es el lugar desde el que brotan las canciones, esa doble lectura sociopolítica que recorre un disco salpicado de encierro y pandemia, sí, pero también de reflexiones sobre las políticas migratorias australianas (“The Way It Shatters”) y el impacto del cambio del climático en los incendios que arrasaron Australia a comienzos de 2020 (Tidal River”).

Quizá por eso “Endless Rooms”, escrito por separado y grabado junto a Matt Duffy en una cabaña de las afueras de Melbourne en cuanto las autoridades relajaron las restricciones, suena algo más oscuro, menos chispeante, que “Sideways To New Italy”. A cambio, y quizá por aquello de compensar, todo es mucho más imponente y robusto. La resistencia pop, esa ardorosa aldea gala empalizada entre latigazos eléctricos y melodías resplandecientes, aguantando el tipo de forma envidiable y alcanzando nuevas cimas como My Echo”. 

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