Con el homenaje a Sun Ra versionando ocho de sus piezas, Bitchin Bajas rinden tributo también a Wendy Carlos a través de los arreglos para sintetizador, misteriosos y envolventes, que han realizado de los temas de Ra. “Switched On Ra”, editado solo en casete, funde a ambos desde su mismo título, un juego de palabras con el músico que se fue a Saturno con su Arkestra solar y el disco de debut de Carlos, “Switched-On Bach” (1968), firmado aún como Walter Carlos. Aquello fue una lectura trans-electronic de los temas de Johann Sebastian Bach ejecutados con el sintetizador Moog que causaba furor a finales de los 60 y tanto servía para transgresiones de estas características como para los delirios del rock sinfónico. Lo de Bitchin Bajas es otra lectura electrónica, con más matices, de los viajes siderales entre el jazz cósmico y el psicodélico, el free jazz, vanguardia, blues, soul, hard bop y swing de Sun Ra, un músico tan inimitable como Carlos… y los propios Bitchin Bajas. La relación con el sintetizador analógico resulta natural, ya que Ra fue uno de los primeros jazzmen en incorporar teclado eléctrico más de una década antes de que se convirtiera en pieza esencial e inconfundible en los soliloquios del jazz rock y otras fusiones.
Los instrumentos electrónicos parecen marimbas en la lectura de “A Call For All Demons”, tema perteneciente al disco de Sun Ra And His Myth Science Arkestra “Angels And Demons At Play”, grabado entre 1955 y 1957 y publicado en 1967. Las voces en vocoder crean un espacio relajado a lo Kraftwerk pero menos maquinal, en “Outer Spaceways Incorporated”, del álbum “Dancing Shadows” (1966), y “We Travel The Spaceways”, del disco del mismo título aparecido en 1967 aunque registrado una década antes. Todo cambia al tener que reducir “Space Is The Place” –del disco homónimo de 1972, esta vez con la Astro Intergalactic Infinity Arkestra– de sus 21 minutos originales a casi ocho, pero el resultado es una mezcla perfecta entre música cósmica y casi sacra. “Moon Dance” –de “Cosmic Tones For Mental Therapy” (1967)– escapa a los sonidos de una posible terapia mental y se convierte en el lounge perfecto para un cóctel en una estación espacial de un futuro no muy lejano. En “Lanquidity”, del álbum de idéntico título de 1978, el Moog se suelta y abandona el tejido de la atmósfera para dibujar arabescos de pura languidez líquida. “Opus In Springtime” –incluido en un disco ya de los noventa, “Mayan Temples” (1992)– es una mini-sinfonía cibernética, y “Island In The Sun” empieza como sonido exótica para mezclar luego a Carlos-Bach con Jean-Michel Jarre.
Así transforman Bitchin Bajas, sin desvirtuar nunca, aunque a veces no reconozcamos del todo el original. Mediante su arsenal de teclados poliédricos y modulares –sintetizadores Korg, Yamaha, un Casio, Micromoog, el Ace Tone Combo Organ, el instrumento electrónico de viento EWI–, devuelven, como en un espejo del futuro, la innata libertad expresiva de Sun Ra. ∎