Álbum

Jon Spencer & The HITmakers

Spencer Gets It LitBronzerat, 2022

Igual que aquel forastero soltero, o igual era viudo, pues nunca lo contó, el que se instaló en el pueblo de un día para otro, como por arte de magia, el que vivía en aquella casa de las afueras, ese que podía matar serpientes y lagartos más rápido que nadie –¿cómo lo hacía?–, Jon Spencer continúa viviendo en y de su secreto, como si solo él supiera quién asesinó a Laura Palmer y, sin desvelarlo pero mareando la perdiz, le siguieran contratando para conferenciar sobre el tema.

En el flamante debut de esta su nueva aventura de Jon Spencer, ahora al frente de los HITmakers –una vez confirmada ya, desde finales de marzo, la disolución definitiva de los Blues Explosion; salvo que consideremos que este disparo de salida lo dio Jon, o lo avanzó, con el disco “Spencer Sings The Hits!” (2018)–, el de New Hampshire se revela, chuleando de voz y guitarra, entre lo casi impertérrito y lo bravucón, según le va rotando o le va pidiendo la canción, totalmente confiado al mando de esta recién estrenada nave, con sus nuevos acompañantes –M. Sord; batería; Sam Coomes (Quasi), voces y sintetizadores, y Bob Bert (Sonic Youth, Pussy Galore…), “basura”: entiéndase por eso golpear cualquier trasto percusivo– rebozando las composiciones con la lección bien aprendida, siguiendo el dictado del que manda. Una masa compacta, chisposa, engrasada, guarra pero fina.

La descarga se percibe ahora más garagera que bluesera (si comparamos este artefacto con el de su primo mayor, el explosivo a quien acaba de jubilar), pero la pócima con los HITmakers no es floja y aún marea, el mojo sigue ahí (sí, claro, no es el de sus días de gloria, pero aquel Rubicón ya lo cruzó), con la música saliéndole del mondongo, como le gustaría a Screamin’ Jay Hawkins o a aquel capitán que se hizo llamar Beefheart, destilando conocimiento enciclopédico para enlazar cierto pasado rockero con el presente. El retrofuturismo encarado desde una chupa de cuero gastada y con rastros de lefa ni disimulados ni limpiados, con Jon escupiendo aquí y allá esos “suck it to me, baby” (disfrútalos en “Death Ray”, qué bien caen)… It’s only rock’n’roll but I like it and feels like dancing. El disco acaba con “Get Up & Do It”, donde suelta de salida “time is running out, the clock is ticking” antes de ponerse a citar nombres y más nombres de estilos de baile salidos de la chistera rockera y olvidados en el tiempo (ejemplo: el funky penguin al que cantaba Rufus Thomas). Pues sí, el tiempo se acaba y el segundero no deja de avanzar, así que get it right now, que reza el título de la segunda canción. ∎

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