Lili Trifilio sigue tirando del hilo con que tejió la sombría trama argumental de “Honeymoon” (2020), el álbum que confirmaba a Beach Bunny como uno de los grupos más estimulantes del indie rock norteamericano contemporáneo. Aquel disco fue conjuro ante la amenaza fantasma de una relación venenosa que había secuestrado su autoestima. No hubo rescate, estaría bueno, pero sí un eficaz dispositivo de socorro articulado en torno a dicha colección de canciones, en las que los de Chicago conjugaban tornasol melódico y neblina existencial.
Liberada de esa ponzoñosa atadura, la cantante, compositora y guitarrista del cuarteto reanuda tan personalísima narración con este EP, dirigiendo su preciso objetivo hacia blancos como la minusvalía sentimental masculina o el rastro de secuelas que van saliendo al paso tras un amorío nocivo. Los fundamentos musicales de Beach Bunny permanecen. Los espíritus del college rock y el punk pop de los noventa caminan de la mano en partituras como “Good Girls (Don’t Get Used)”. Los recursos de producción y arreglos con que aderezan las canciones reaparecen. Se despliegan por completo en la ambiciosa estructura de “Love Sick” o se concentran en un solo punto, realizando un efectivo ejercicio de contención como “Nice Guys”. La pieza más elocuente de “Blame Game”, en cualquier caso, es la que le da título, una poderosa invectiva sobre la perpetua representación del esperpento patriarcal y su insidioso reparto de roles. ∎