Álbum

Celeste

Not Your MusePolydor-Universal, 2021

La publicación de “Not Your Muse” ha materializado augurios que venían de lejos. Antes de asaltar el cielo de las listas británicas, Celeste ya había sido avalada por Lily Allen para publicar “The Milk And The Honey” (2017), su primer EP, requerida por Michael Kiwanuka como telonera y bendecida por el modfather Paul Weller para una revisión de “You Do Something To Me”. Los medios del ámbito anglosajón y el núcleo duro de la industria musical del Reino Unido no han dejado de darle cuerda durante el último bienio. Y la proyección de su figura pública irradia más allá del pentagrama, en revistas estilosas, en páginas de negocios, en series y pelis de considerable alcance, así como en campañas de publicidad de gran formato.

La cantante y compositora radicada en Londres tiene una voz flexible, de trazo clásico, adaptable a cualquier género, aunque el soul y el jazz vocal tiñen con intensidad toda su producción. La mayoría de estas canciones se despliegan en un contexto pop de caligrafía inmaculada y cuqui, diseñada para satisfacer a todos los públicos, con textos transparentes que abordan las cosas del querer posadolescente sin rodeos. Celeste las canta muy bien y saca nota en todos los registros. Cuando el tono es confesional –en “Ideal Woman”, “Strange”, la jazzística “A Little Love” o “Not Your Muse”– consigue una envidiable proximidad con el oyente. Y en las que nacieron para ser bailadas –como la imparable “Stop This Flame”– canaliza la energía con precisión. Pero es en “Love Is Back” y “The Promise” –arrimándose al pop negro clásico de los sesenta y setenta, fluyendo sin enfatizar– cuando más gusta. Todo correcto, no cabe duda. ¿Demasiado correcto? Pues también, para qué negarlo. ∎

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