Dirty Projectors retrocedió hacia un sonido más sencillo y optimista en
“Lamp Lit Prose”
(2018), disco para el que se valieron de vocalistas invitadas como
Empress Of, Syd y las hermanas Haim. La magia de la banda siempre ha
dependido de la voz femenina (de hecho, en ella se foguearon solistas
que luego han hecho carrera, como Amber Coffman, Angel Deradoorian y
Olga Bell), pero nunca tanto como en este
“Windows Open”.
Son cuatro canciones, y apenas diez minutos de duración, coescritas y
cantadas íntegramente por Maia Friedman, la guitarrista que se sumó a
ellos en su última gira.
Su pericia está fuera de toda duda en
“Overlord”, una
canción que denuncia con ironía la vigilancia a la que estamos sometidos
y que ha sido descrita por ellos como el “Both Sides Now” de Joni
Mitchell para el mundo Amazon Prime. Los guiños a la
golden era
radiofónica de los setenta son constantes en una canción relajada que,
pese a sus armonías vocales y guitarras sincopadas, no encuentra
parentesco con el resto de su discografía.
Igualmente sobria, pero con más hondura y poso, aparece
“Search For Life”, de una conmovedora melancolía que resuena con más fuerza en estos extraños días. Por el contrario, la retrospectiva
“On The Breeze” y
“Guarding The Baby”
deberían haberse nutrido de la misma personalidad y energía para
conseguir liberarse de ese tono casero y casi maquetero. “Windows Open”
es, con todo, un experimento de escucha agradable que demuestra que la
pluma de David Longstreth es más importante que su voz. ∎