Si hubiera que definir un disco tan grotescamente british como el aquí reseñado, sería como puro horror folk, una especie de versión psicofónica de los horrores causados por el sida que expuso Diamanda Galás en los años 80, aunque en este caso cambiando “sida” por “Inglaterra”. Para ello, el corazón de este trabajo responde a la voluntad por plasmar en un estudio discográfico la adaptación coral que Elizabeth Bernholz, aka Gazelle Twin, llevó a cabo con el coro NYX, en 2019, articulada en torno a seis canciones incluidas en el memorable “Pastoral” (2018), del cual recoge cinco de aquellas demostraciones drone vocal. Entre todas, el corazón es la terrorífica ampliación del campo de batalla expuesta en “Folly”. La pauta marcada en este corte responde a una necesidad minimal a la hora de mostrar el fantasmagórico filtro vocal de apoyo, literalmente transformado en neblina a lo largo de “Fire Leap”. Este corte es el que mejor define la condición horror folk, anteriormente aludida. No en vano, estamos ante una pieza rescatada de la banda sonora de “The Wicker Man” (1973), película de referencia para todo el que quiera saber cuáles son las características de tan endogámico subgénero cinematográfico.
Solo los siete minutos de fantasmagoria circular enhebrados en este corte darían para un estudio en profundidad sobre técnicas de producción y sampleado articuladas con el fin de poblar la psique de tormento real. Y que no difiere en intenciones de lo que ya probó en su momento el gran arqueólogo electrónico eduardiano de nuestra era, Moon Wiring Club, con el altamente inquietante “Leporine Pleasure Gardens” (2014).
En otro corte como “Deep England”, Bernholz se refleja directamente en los experimentos de drone vocal llevados a cabo por Florian Fricke en piedras de Rosetta de dicha metodología como “Die Erde Und Ich Sind Eins”, su LP de 1983.
Canciones como estas brotan como una sinfonía macabra acerca del nacionalismo inglés (extensible a cualquier tipo de nacionalismo), fascinante en su exposición total y brutalmente espiritual. Como si se tratara de una pesadilla de la que resulta imposible escapar.
Por todo ello y por la inspiración divina que nutre cada voluta sónica aquí insuflada, “Deep England” quizá sea la obra más aterradora y real sobre los verdaderos peligros del Brexit. Más que estimulante crítica de ouija para tiempos de aburrida papilla hiperrealista. ∎