Tras algunos temas aislados (en más de un sentido), la joven cantante, compositora y productora Hannah Jadagu lanza su primer EP nada menos que en Sub Pop. Por suerte, en el mítico sello no le han propuesto a un productor curtido, sino que han preferido, al menos por ahora, respetar el tacto mágico de su dream pop en baja fidelidad, cocinado con no mucho más que un iPhone 7, una guitarra y un micro.
El título de la colección es menos político que romántico: la canción de la que proviene, penúltima del lote, es su intento de componer un himno de amor adolescente; capturar en música la confusión producto de estar pillado por alguien. Pero “My Bones” es una apertura tan introvertida como desafiante, a la vez una burbuja ambient y un lamento por la falta de interés que ha existido históricamente en Estados Unidos por los derechos y la seguridad de las mujeres, sobre todo las de color, como la propia Jadagu.
La languidez ensoñadora continúa, con aún más capas (coros, armonías, reverbs), en una “Sundown” inspirada por las exigencias de la vida de instituto, que las tiene, no lo olvidemos. Tras demostrar aquí su buena mano con el groove tranquilo, Jadagu se acaba de postular en “Think Too Much” como potencial hacedora de hits de aquellos que trascienden el círculo indie: esto suena a eslabón perdido lo-fi entre Phoenix y la Feist de “The Reminder” (2007). Sobre la final “Bleep Bloop”, ella misma ha señalado claramente la inspiración: “Nico’s Red Truck”, ejercicio R&B de tacto cálido de Dijon, notable heredero de Frank Ocean. Buen gusto, buenas canciones, buenos instintos… Hay que seguir los pasos de esta artista. ∎