LoneLady, el aislamiento pop de Julie Campbell. Foto: Alex Hurst
LoneLady, el aislamiento pop de Julie Campbell. Foto: Alex Hurst

Entrevista

LoneLady: inspiración, aislamiento y yo

LoneLady probablemente haya dado con el disco del verano de 2021 con “Former Things”, su tercer álbum y el primero desde “Hinterland”, de 2015. Hablamos con la artista sobre la perfección del pop, toparse con Brian Eno y la melancolía por la infancia perdida.

LoneLady siempre ha sido una artista muy idiosincrásica, desde que empezara a explorar una profunda veta de angustia post-punk en los álbumes “Nerve Up” (Warp, 2010) y “Hinterland” (Warp, 2015). Su nuevo disco, “Former Things” (Warp-Music As Usual, 2021), es, a primera vista, un giro para la mancuniana Julie Campbell, que utiliza sintetizadores y cajas de ritmos para crear una mezcla electropop que brilla con delicadeza casi mainstream. Lo grabó completamente sola en el estudio de Somerset House en Londres, un edificio gubernamental convertido en centro de arte, el mismo donde PJ Harvey registró “The Hope Six Demolition Project” (2016). Sin embargo, detrás de las impecables melodías pop y los riffs electrónicos, la melancolía aún acecha, bañada en los vagos recuerdos de la infancia. 

Cuando escuché por primera vez tu excelente nuevo álbum, “Former Things”, pensé que LoneLady se había vuelto pop. Pero siempre ha habido elementos pop en tu música, ¿verdad?

Tengo mucho respeto por la música pop. Creo que es genial porque puede absorber cualquier género que quiera y luego destilarlo en una canción de tres minutos. Y eso es realmente difícil de hacer. Así que tengo mucho respeto por el formato pop. 

¿Qué entiendes por “música pop”?

Es un término demasiado amplio, ¿no crees? Supongo que cualquier cosa que se considere convencional o intencionalmente pegadiza. Hay áreas de la música que menosprecian el pop. Pero es muy difícil escribir una canción perfectamente construida que alcance todos sus objetivos y se cierre en menos de cuatro minutos.

“Supongo que todos anhelamos un regreso a la infancia y nos reconocemos en esos primeros años formativos de soñar despierto en tu dormitorio y sentirnos emocionados por el futuro. Creo que es difícil volver a ser un adulto. El disco trata de eso. Es un álbum muy reflexivo y melancólico, que sueña románticamente con recuperar emociones anteriores. Y tiene ese clásico contraste de escribir letras sombrías con música alegre”

¿Cómo lo logras?

¡A menudo no lo consigo! Muchas de las canciones de mi álbum anterior, “Hinterland”, duraban unos seis minutos. Así que he intentado ser algo más concisa. Soy una gran fanática de los coros, precoros y poscoros; todas las secciones pegadizas que componen la arquitectura de la canción. Se me ocurren demasiadas variaciones pegadizas, y tengo que dejar de lado algunas de ellas. De lo contrario, todas mis canciones se alargarían hasta sobrepasar los seis minutos.

¡No sé si es posible hacer “demasiadas variaciones pegadizas”!

(Ríe) Ya sabes: menos es más y todo eso. Pero creo que tiendo a incluir muchos detalles en mis canciones, elementos de percusión, melódicos y muchos coros. Simplemente sucede de forma natural, los detalles y lo pegadizo van de la mano. Para mí, este álbum es “LoneLady se vuelve pop”, o “LoneLady se vuelve electro”. Al principio, ni siquiera había guitarra en él. Hasta ahora, era el instrumento que me servía de herramienta de escritura, pero en este caso lo he “degradado” para hacer de él un elemento más secundario y decorativo.

¿Qué te llevó a incluir finalmente esas partes de guitarra?

Fue, sencillamente, la evolución que tomó el disco. Mi planteamiento inicial era bastante rígido, muy influenciado por “Enter”, el álbum de Cybotron de 1983, que es un trabajo de electro-techno bastante puro. También tenía muy presente a los Cabaret Voltaire de mediados de los 80. En un primer momento, “Former Things” iba a ser mucho más escueto y “difícil”, pero, gradualmente, comenzaron a aparecer capas de detalles. Creo que, con el tiempo, se fue acercando a mi “yo” genuino, y eso trajo de vuelta la guitarra. Se convirtió en algo un poco más idiosincrásico, lo cual me alegra mucho.

Del post-punk al influjo del electro. Foto: Alex Hurst
Del post-punk al influjo del electro. Foto: Alex Hurst

El álbum también me recuerda mucho a Kraftwerk.

Son unos genios. Paul Morley dijo una vez que Kraftwerk fueron más influyentes que los Beatles, y es una idea que me gusta bastante. Los admiro absolutamente, pero no los siento como una influencia cercana en mi formación musical. Siempre tendré un pie en ese mundo post-punk donde tiene que haber algún elemento que sea un poco áspero y granulado. Ciertamente, creo que eso está presente en la música de Cybotron, que siempre es superatmosférica.

En el nuevo álbum, tú misma te has encargado absolutamente de todo. ¿Era eso algo que siempre quisiste hacer?

De hecho, siempre he hecho eso. En álbumes anteriores, contaba con un batería. Pero algunos de esos ritmos podría haberlos escrito yo con una caja de ritmos. LoneLady es un proyecto en solitario, y para mí eso significa construirlo desde cero y hacerlo todo. Es como una pintura, no tiene ningún sentido que alguien más entre y le dé unas pinceladas a tu cuadro.

Han pasado seis años desde el último álbum ...

Sí, es bastante tiempo.

¿Siempre trabajas despacio o hubo otras cosas que se interpusieron en tu camino?

Fue absolutamente involuntario: escribí la mayor parte de este álbum en la Somerset House de Londres, un espacio realmente genial. Y cuando terminó esa residencia, volví a Mánchester. Nunca he tenido un espacio donde construir mi propio estudio: mi piso es pequeño y lo comparto, por lo que es muy difícil trabajar allí. En aquel momento el álbum quedó congelado por un tiempo, hasta que un amigo vino al rescate y terminé quedándome en Macclesfield, un contraste total con Londres. Pude terminar el álbum básicamente por eso y luego, por supuesto, sucedió el COVID y el confinamiento, lo que ralentizó todo nuevamente. Así que el año pasado resultó muy difícil llegar a la meta. Ha sido realmente duro, por lo que estoy muy feliz de que el álbum finalmente vea la luz.

Aventuras (sónicas) de una mancuniana en Londres. Foto: Alex Hurst
Aventuras (sónicas) de una mancuniana en Londres. Foto: Alex Hurst

Cuando PJ Harvey estuvo en Somerset House, el público podía ir y observar el proceso de trabajo. En tu caso, ¿también fue así?

No, en absoluto. De hecho, pinté de gris la entrada principal a mi estudio y puse cinta de “peligro” encima. Era como un búnker nuclear, el polo opuesto a lo que estuvo haciendo PJ Harvey. Tampoco era realmente el mismo espacio, sino otra estancia al lado, como una especie de antiestudio, realmente extraño: una gran y larga habitación de hormigón. Tenía un montón de hardware electrónico nuevo, algunos los tomé prestados y otros los compré. Los configuré y comencé a descubrir algunos procesos y formas nuevas de escribir.

¿Habrías permitido que la gente mirara, si en Somerset House te lo hubieran pedido?

De hecho, hubo un par de días en que tuve las puertas del estudio abiertas, y acabó siendo un poco como una fiesta. También se presentaron algunos invitados, simplemente llamando a la puerta. Entre ellos Brian Eno, lo cual fue bastante extraño.

¿Trabajó en algo contigo? ¿O simplemente vino a observar?

No, no fue eso. Es administrador de los estudios de Somerset House. Así que un día estaba caminando por el estudio y me encontré con él deambulando por allí. Somerset House es un edificio protegido, por lo que la seguridad es bastante alta. Entonces, si no tienes un pase, te encierran. Y él se quedó encerrado en ese sótano laberíntico, un poco perdido. Entró en el estudio, echó un vistazo a mi equipo musical y charlamos un rato. Le di un disco y me dijo que estaba ordenando su estudio. Le dije, medio en broma: “Bueno, si quieres liberar algo de espacio…”. Y una semana después, me llegó un sintetizador, un Korg Triton.

Sé que has dicho que este no es un disco que suene a Londres, pero ¿sientes que grabar en una zona geográfica diferente a tu hogar influyó en tu forma de trabajar?

Creo que sí, porque “Hinterland” estaba muy ligado a Mánchester, y realmente necesitaba desesperadamente un cambio de aire. Creo que mudarme de ciudad fue bastante dramático. Quizá eso influyó también en las decisiones creativas porque el álbum también suena bastante dramático.

El título del álbum es “Former Things”. ¿Tiene eso que ver con dejar atrás el pasado?

Supongo que todos anhelamos un regreso a la infancia y nos reconocemos en esos primeros años formativos de soñar despierto en tu dormitorio y sentirnos emocionados por el futuro. Creo que es difícil volver a ser un adulto. El disco trata de eso. Es un álbum muy reflexivo y melancólico, que sueña románticamente con recuperar emociones anteriores. Y tiene ese clásico contraste de escribir letras sombrías con música alegre. ∎

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