Meg Duffy siempre ha querido tocar con todo el mundo, o con los mejores, así en disco como en directo: Kevin Morby, Perfume Genius, Sylvan Esso, The War On Drugs, Weyes Blood, etcétera, etcétera, etcétera. Pero sus dos primeros álbumes como Hand Habits sonaban, curiosamente, solitarios, una inmersión introspectiva en un indie-folk que podía caer en lo que Duffy ha llamado “canciones de venganza”.
“Fun House” no puede ser más diferente. Producido por Sasami Ashworth, alias SASAMI, encargada además de arreglos de cuerda y viento, es un disco abierto a nuevos espacios sónicos y a las muchas caras de la identidad de Duffy, quien relaciona esta evolución artística con la de su propia identidad trans: “Mucho de ese viaje ha consistido para mí en luchar contra lo que no se me ‘permite’ ser”, afirma en nota de prensa.
Los amantes de “Wildly Idle (Humble Before The Void)” (2017) y “Placeholder” (2019) no se quedarán sin melodías de suave emotividad ni guitarras vagabundas, pero encontrarán también un abanico de sonidos y ritmos inesperados; juegos casi anacrónicos con el estéreo; la sensación permanente de que puede pasar cualquier cosa. Cada canción es como una sorprendente habitación de una “fun house” (o “casa de la risa”): a algunas se viene a llorar, pero a la mayoría se viene a ser más sensible con los demás (nada de “canciones de venganza”) y con uno mismo, a pesar de (o debido a) nuestras taras personales.
Y la lágrima no tiene por qué quitar el baile. Ahí queda ese brillante comienzo con “More Than Love”, sobre vestirse de azul y sentirse triste mientras se escucha la canción que uno relaciona con una antigua intimidad. No parece la relación más equilibrada: “Necesitaba más que amarte”, canta Duffy, sin acritud, en el estribillo de un hit como surgido de la escucha intensiva de los Fleetwood Mac de la época “Tango In The Night” (1987). Su sonido sintético reaparece en “Aquamarine”, esta más propia de Perfume Genius; y es precisamente Mike Hadreas el invitado a un dueto en la siguiente (y excelente) “Just To Hear You”, otro tema sobre usar la música para invocar amores pasados: “Puse tu canción / Solo para estar más cerca de ti”.
Bastante más rockeras, con protagonismo de la guitarra eléctrica, son “Concrete & Feathers” y “Gold/Rust”, aunque esta última acabe igualmente con sonidos fantastique. El mejor aliento melódico de Duffy, en su versión quizá más vibrante hasta la fecha, hace acto de presencia en “Clean Air”, cuyo recomendable videoclip (obra de V Haddad) presenta a Hand Habits, más o menos irónicamente, como artista punk. “The Answer” debe menos al Elliott Smith folk-punk que al Smith pop y barroco de “XO” (1998).
Es fácil querer quedarse más de un minuto en cada una de estas habitaciones, así como volver a comprar entrada nada más abandonar la última. “Fun House” es un disco ecléctico, efectivo y adictivo, uno que, con suerte, cambiará una carrera. ∎