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Firma invitada / Nunca tanto con tan poco

¡Eres tontísimo!

M

e plantearon participar en una charla sobre relativismo, pero me coincidía con un acto benéfico. “¡Cómo me gustaría ir!”, pensé. “Sin embargo, ya me he comprometido con Ecologistas en Acción. Es una pena porque el tema lo domino a la perfección y podría aportar mucho… no obstante, ¿qué clase de persona sería si dejara tirado al planeta Tierra? El calentamiento global no espera a nadie”. Por supuesto, les dije que no; luego me informaron de que me pagarían mil euros y les dije que sí.

La otra invitada resultó ser Elizabeth Duval: tenía fama de ser más lista que los gorrinos pachones; por lo tanto, la charla sería un duelo de inteligencias.

Ella fue la encargada de abrir el melón: “El relativismo sostiene que los puntos de vista no tienen, ni pueden llegar a tener, verdad ni validez universal, sino que solo poseen una validez subjetiva encuadrada en los diferentes marcos de referencia”, dijo, atusándose el flequillo. 

“Menudo batiburrillo”, pensé. “Se nota que tiene el tema cogido con alfileres; la voy a machacar a la pobre. Espero que no le hayan pagado lo mismo que a mí. Que no se me olvide preguntar luego a alguien de la organización”.

“El relativismo es como todo”, comencé, “aunque estoy aquí para arrojar un poco de luz sobre el asunto. Sin entrar en consideraciones jurídicas, tengo claro que el ser humano tiene el poder para elegir y tomar sus decisiones ‘libremente’”, rematé haciendo el signo de las comillas con los dedos y esperando los aplausos, pero estos no se produjeron. “Eso de que las circunstancias”, continué, “influyen fatalmente en las decisiones del individuo es una milonga para hacer de tu capa un sayo sin tener que responder por ello”.

La gente me miraba con los ojos como platos; evidentemente, los había dejado con el culo torcido. Me giré hacia Elizabeth triunfante.

“Perdona, Joaquín”, empezó a decir pausadamente, “pero creo que has confundido relativismo con determinismo”.

A mi lado un coro griego fantástico entonó al unísono: “¡ZASCA!”

“¡Quizá aún esté a tiempo de acudir al acto de Ecologistas en Acción, voy a enviarles un whastapp…”.

Esta fue su respuesta: “No hace falta que vengas, hemos conseguido a Dani Rovira”

Otra vez el coro: “¡ERES TONTÍSIMO!”. ∎

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